Uno de los riesgos más grandes al emigrar, es la gran probabilidad de convertirse en extranjeros aquí y extranjeros allá, o “People from nowhere“, como dirían los académicos…
Si los inmigrantes queremos tener una identidad y sentirnos parte del país que nos acogió, nunca nos debemos detener en la lucha por nuestros derechos ni podemos dejarnos intimidar por los prejuicios, la exclusión social y la intolerancia; o peor aún, dejarnos aplastar por la autocensura y la autodiscriminación.
Lamentablemente, la realidad nos muestra que aún si llevamos la mayor parte de nuestra vida en otro país, siempre seremos extranjeros. Nuestras características raciales, culturales e idiomáticas son un factor evidente que siempre nos van a hacer ver diferentes y extraños.
Es triste decirlo, pero la verdad es que sin importar si somos residentes o ciudadanos, siempre seremos vistos como inmigrantes y “ciudadanos de papel” (paper citizens) y difícilmente seremos aceptados como iguales.
Además, si por alguna circunstancia regresamos a nuestra tierra, nos percibirán igual de extraños: nos verán como los que se fueron hace años, se envejecieron, se expresan y se visten diferente, los miedosos de salir a la calle y los que ni siquiera saben montar en un bus.
La realidad es que habremos perdido una parte muy importante de nuestra identidad y sentiremos que nuestro hogar está muy lejos del que creíamos nuestro país.
Es ahí cuando se hace evidente que el tiempo solo se detuvo en nuestros recuerdos y que la tierra y la gente que dejamos hace años ya no es la misma. Nos damos cuenta que fue la nostalgia fue la que nos ató al pasado y con un golpe muy duro descubrimos que también nos convertimos en extranjeros en nuestra propia tierra… Extranjeros aquí y extranjeros allá… “People from nowhere“.
Nadie mejor que Enrique Bunbury para explicar la soledad y la exclusión que se siente por ser extranjero:
-Fernando


