Independientemente de las diferencias políticas, no solo las familias de los liberados celebran este momento. Somos todos los que nos alegramos de su liberación y de su regreso a casa después de tantos años.

Comparto esa alegría no solo como una persona común, sino también por haber sufrido en carne propia el drama del secuestro. Aunque mi retención no duró más que un simple instante comparado con el tiempo que ellos llevaban en la selva, entiendo la sensación de abandono y de indefensión, así como la anulación de la voluntad que se vive en esas condiciones; tanto como entiendo el desconcierto y la felicidad del regreso a la libertad.

Hago votos por la liberación de los que aún están privados de su libertad y por la pronta recuperación de la salud física y mental de los liberados. Su regreso a la vida normal no va a ser nada fácil, aunque lo realmente importante es que ese proceso de recuperación ya inició con su regreso. Si bien la huella del secuestro nunca se borra, retomar la vida diaria solo es cuestión de tiempo, paciencia y mucho apoyo.

Si esa operación fue como lo dicen el gobierno y los medios (lo que obviamente es motivo de duda), me quito el sombrero frente al operativo de inteligencia por medio del cual se logró la infiltración. Si todo es cierto, es una operación que demuestra que la guerra puede ser limpia y que no solo se debe ganar a punta de tácticas criminales.

Fernando

PD. Que buen momento para lograr la liberación…  incluso para el gobierno y sus escándalos (coincidencia?).

Solo resta que no nos olvidemos de lo que está sucediendo, ni que esta excelente noticia sea la excusa que muchos estaban buscando para legitimizar la protodictadura.